El caso es que el día de autos tuvo de todo. Llegué a Maracaná en un autobús de aficionados chilenos que me acogieron en su excursión con generosidad. Eso sí, tuvimos que abandonarlo a unos kilómetros del estadio y continuar a pie, ya que los accesos por carretera se restrigen cuatro horas antes del partido. Así que cruzamos un par de autopistas, una estación de metro y tres controles policiales ante de llegar al recinto exterior. Una vez allí me despedí de ellos para acoplarme a un pequeño grupo de aficionados españoles que decidieron darme un toque de color: me pintaron la cara con banderas rojigualdas y me regalaron una bufanda de la selección. Un gesto que agradecí enormemente. Aunque no lo parezca, ese pequeño trapito me sirvió de consuelo entre los 25.000 chilenos que vieron el partido a mi lado. Al menos, tuve algo a lo que agarrarme.

 

España-Chile en Maracaná (Brasil2014)
Aficionados con la camiseta de España y un mensaje muy concreto para el Cristo Redentor.

 

Y tuvo que ser de nuevo en Maracaná, donde hace apenas un año empezamos a sospechar que algo se estaba torciendo. Del Bosque dio una pista hace unos días: «la mirada de los jugadores no es la misma de antes», desveló, mientras que Xabi Alonso decidió ser más conciso tras el partido: «no hemos sabido mantener el hambre, probablemente la cuota de éxito está agotada». Siendo así, supongo que alguien debería de haber cerrado el ciclo antes de viajar a Brasil, pero nadie lo hizo. Ahora ya no queda otra.

 

España-Chile en Maracaná (Brasil 2014)
Se podría decir que fue plácida la victoria de Chile ante España en Maracaná.

 

Imagino que también se hablará de la conveniencia de cambiar el estilo. Es posible que la caída también se lo lleve por delante. A mí me parecería injusto pero, si sucede, creo que viviré atrapado en estos últimos seis años. No tanto por los resultados sino por la manera que tuvimos de asombrar al mundo. Nunca vi a un jugador agradecer públicamente el fútbol maravilloso de otro equipo como hizo Falcao en su cuenta de Twitter con España. Ese respeto reverencial no se consigue por ganar, sino por la manera de hacerlo. Lo único que lamentaría de esta derrota es que sintiéramos la tentación de abandonar aquello que tanto nos ha dado.

En todo caso, asistir en directo a un momento así en un privilegio. Lo podéis comprobar en el vídeo: así vivimos el España-Chile en Maracaná.