Hay emoción, muchos goles y, salvo por la condición de local de Brasil, no hay un favorito claro. Y eso siempre resulta interesante. Pero no creo que esté habiendo un gran juego. El Argentina-Suiza fue uno de los peores partidos que recuerdo, aunque no resultó tan soporífero como el Brasil-Chile. ¡No se terminaba nunca! Tampoco creo que Alemania esté al nivel de 2010, ni siquiera Holanda. Francia sí ha mejorado respecto a los últimos años, pero eso no significa que asuste, ni mucho menos.

 

Funicular para subir al Pan de Azúcar (Río de Janeiro)
Funicular para subir al Pan de Azúcar, una de las mejores vistas de Río de Janeiro.

 

Sin embargo, preguntes a quien preguntes te dirá que Brasil disputará la final. ¿Por qué será? Los únicos que confían en impedirlo son los colombianos, mayoría estos días en Río de Janeiro y también en el Pan de Azúcar, una de las visitas imprescindibles de la ciudad. Están convencidos, y no les falta razón, de que tienen mejor equipo, mejores jugadores y de que, en condiciones normales, deberían alcanzar las semifinales. Pero en seguida desconfían de la condición de local de Brasil, máxime tras las últimas declaraciones de Scolari. Dice Felipao que existe un complot para que no ganen el Mundial. Le trasladas esa frase a un colombiano y, claro, se echa a reír.

 

Vista de Copacabana desde el Pan de Azúcar
Espectacular vista de la playa de Copacabana desde el Pan de Azúcar.

 

Es curiosa la confianza que emanan todas las aficiones. En esta Copa del Mundo nadie se conforma con lo que tiene. Ni Colombia, que disputará por primera vez en su historia una eliminatoria de cuartos de final; ni Costa Rica, que después de derrotar a Italia se ve capaz de todo, incluso de ganar el Mundial; ni los argentinos, que confían ciegamente en la inspiración de Messi a pesar del mal juego; y mucho menos los alemanes, convencidos de que su tiki-taka es una versión mejorada del estilo español. Así que aquí nadie renuncia a nada. No sé qué tendrá el Pan de Azúcar, pero es evidente que invita a soñar.