Pasamos un rato agradable a las puertas del polideportivo Miquel Àngel Nadal, interrumpiendo la entrevista cada vez que pasaba un coche o un lugareño se detenía a saludar al futbolista más ilustre que ha dado Manacor. El deportista más ilustre, en ese momento, se encontraría disputando un torneo de tenis en algún lugar del mundo.

Pues de esa manera, sentados en un par de taburetes de color naranja y sin ninguna prisa, disfrutando del maravilloso clima mallorquín, hablamos del maravilloso Dream Team, recordamos las excentricidades tácticas de Johan Cruyff y comparamos su legado con el Barcelona de Pep Guardiola. Recuperamos una imagen casi olvidada de Rafa Nadal vestido de azulgrana en el Camp Nou, sin duda por deferencia a su tío, que no tuvo más remedio que explicar de dónde proviene el madridismo que profesa el tenista. Pasamos por todo ello hasta terminar con lo que debería ser el principio, es decir, el inicio de la nueva etapa en la vida de Miguel Ángel Nadal: el banquillo.