San Siro fue, sin duda, el gran estadio de los años 80. Mi infancia, al menos, estuvo marcada por este coloso, que representó mejor que ningún otro el poderío del fútbol italiano. La máxima expresión fue el AC Milan de Sacchi, que llevó a cabo en San Siro, la Scala del Calcio, las mejores representaciones que se recuerdan. A finales de la década, ya nombrado Giuseppe Meazza (fue bautizado así en 1980 en honor al ex jugador del Inter de Milán), el estadio fue remodelado y adquirió su forma actual: se construyó un tercer anillo de gradas, aparecieron las torres exteriores y se instaló la cubierta.

De esa forma dio la bienvenida al Mundial de Italia’90. Unos años más tarde, en 2011, acogería la final de la Champions League entre el Bayern de Múnich y al Valencia. Y, ahora, para la nueva final entre el Real Madrid y el Atlético de Madrid, el estadio ha sufrido algunos retoques: se han construido nuevos banquillos y, junto a ellos, una zona de palcos VIP a ras de césped aprovechando la distancia entre la última fila de gradas y el terreno de juego. Además, se ha modernizado la separación entre los graderíos, los baños, la zona de prensa, etc. Desde 2015 cuenta con una gran tienda (San Siro Store) de mil metros cuadrados que comparten AC Milan, Inter y productos de San Siro.

Y luego está el tema de su acústica. ¡Cómo resuenan los cánticos de la hinchada! ¿Será por eso lo de ‘la Scala del Calcio’? El ambiente de San Siro es muy especial…