Siempre quise conocer Maracaná, supongo que como cualquier aficionado al fútbol. Pero quedaba lejos, muy lejos, demasiado como para planificar unas vacaciones entorno a él. Así que, cuando me ofrecieron la posibilidad de viajar a Río de Janeiro para cubrir la Copa del Mundo 2014, fue lo primero que pensé. Y lo hice en una jornada para olvidar: España cayó ante Chile, dijo adiós al Mundial y a una generación de futbolistas irrepetible. Pero mi recuerdo permanece imborrable, como todo lo que ocurrió aquel día. Tras la experiencia, os puedo asegurar que Río y Maracaná no merecen ninguna excusa. Habrá que volver, por tanto, para vivir un Flamengo-Fluminense.